Parte 2 de 2 — continuación de “Entonces... ¿Qué es la Educación hacia el Desarrollo Sostenible?”
3 + 1: Las dimensiones Ambiental, Social y Económica dentro de un contexto Cultural específico
Consideremos este modelo y comprendamos la importancia del lugar donde vivimos: el concepto de “localidad”.
Cuando hablamos de Desarrollo Sostenible (DS) me refiero a un desarrollo armonioso y equilibrado. La economía podría decir que la combinación de estos dos conceptos forma un oxímoron, ya que todo lo que se está desarrollando no puede, por definición, ser sostenible. En el caso de la Educación hacia el Desarrollo Sostenible (EDS), buscamos un desarrollo que equilibre los aspectos ambientales, sociales y económicos dentro de un contexto cultural específico: esto es lo que yo llamo 3 + 1.
La primera dimensión es la ambiental. Esta fue la dimensión que despertó al ser humano. Libros como La Primavera Silenciosa, de Rachel Carson, en 1962, llamaron la atención sobre la relación entre crecimiento económico, desarrollo y degradación ambiental. Otro ejemplo es el Club de Roma y su informe Los Límites del Crecimiento, de 1972, que expone la brecha entre el crecimiento exponencial de variables como la población, la industrialización y la contaminación, y la incapacidad de la tecnología para aumentar la disponibilidad de recursos. Quienes estudiaban la naturaleza se dieron cuenta de que el comportamiento humano estaba creando una brecha entre nuestro modo de vida y lo que el planeta puede ofrecer. No fue fácil aceptarlo, y hasta el día de hoy seguimos tratando de convencer a la gente de ello, aunque cada año tenemos más pruebas de esta brecha, y de que cada vez es mayor.
La EDS intenta desarrollar nuevos patrones de conducta en nuestros estudiantes, y enseñarles qué es la naturaleza y cómo funciona. Las prácticas de la EDS se centran en el medio ambiente y en nuestros recursos, con el objetivo de educar a las futuras generaciones y prepararlas para un deber difícil: cerrar la brecha, y dejarla más estrecha para la próxima generación. Las prácticas de la EDS dependerán del área en la que uno se encuentre, y variarán según las necesidades y los problemas que se presenten. Parte del enfoque consiste en explorar lo que nos rodea y descubrirlo, lo cual es, en realidad, una educación significativa.
Fuente: The Cloud Institute for Sustainability Education – https://cloudinstitute.org
Disfruta el juego.
La segunda dimensión, la Social, es esencial. Uno esperaría que fuera la más importante, porque somos nosotros quienes, a través de nuestro comportamiento, causamos estos problemas. Nos llevó tiempo tomar conciencia de nuestro comportamiento y de la relación causal que existe entre el medio ambiente y nosotros. En 1972 se celebró en Suecia la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Humano. Por un lado, al referirse al Medio Humano, se conectó la perspectiva ecológica con sus implicaciones para la raza humana. Podrían haber decidido hablar de los problemas ecológicos por sí mismos, sin conectarlos con los seres humanos y su comportamiento. En cambio, abordaron la gestión ecológica junto con el alivio de la pobreza.
A través de su dimensión social, la EDS aspira a cambiar nuestro comportamiento hacia el otro, independientemente de raza, religión, cultura, capacidad o discapacidad, a partir de una idea esencial de unión. El respeto mutuo y nuestra diversidad son fundamentales para vivir en este planeta en armonía. Junto con esto, es fundamental salir de los muros de nuestras instituciones educativas, convivir e integrar a la comunidad en todo el proceso. Recuerden: los estudiantes y los educadores no deben quedar alienados de lo que sucede más allá de los muros de la institución educativa, así como la comunidad en general debe permanecer conectada con lo que sucede dentro de ellos.
Ejercicio corto: pregúntele a sus colegas a quiénes consideran parte de su comunidad educativa. Y comparen las diferentes listas.
Es muy probable que se hayan olvidado de los vecinos de su institución, del personal de limpieza, del guardia de seguridad (si tienen uno). La lista continúa, pero el punto es que todos deberían ser parte del viaje educativo al que quieren llevar a sus estudiantes. Hagan que la educación sea real e incluyente.
La tercera dimensión es la Económica. Las cuestiones clave aquí son el consumo frente al consumismo, las economías alternativas, la historia detrás de los objetos que usamos, y un cambio de paradigma que entienda que el desarrollo no siempre debería significar querer más, sino buscar el equilibrio.
Los gráficos que usamos para representar nuestra comprensión de la economía no son coherentes con el planeta en el que realmente vivimos.
A pesar de los axiomas económicos de hoy, nuestro planeta no funciona como una curva que persigue ganancias cada vez mayores, sino como un ciclo. Todo en la naturaleza vive y opera en términos de ciclos sin fin, y así es como deberíamos estar dando forma a nuestra economía.
La EDS enfrenta aquí una batalla difícil. La forma en que la economía está organizada y concebida tiene un impacto en cómo vivimos. El capitalismo, que gobierna la mayor parte (si no la totalidad) del mundo, se ha convertido en parte de nuestro ADN cultural como seres humanos. Es notable que nos resulte más fácil imaginar a la humanidad empezando de cero después de una guerra nuclear (hay muchas películas sobre eso) que imaginar nuestro mundo sin capitalismo.
Recuerden: la forma en que nuestra economía está organizada descansa sobre acuerdos sociales, lo que significa que cómo se verán esos acuerdos en el futuro depende de cada uno de nosotros. El desafío, como educadores, es demostrar que podemos moldear nuestra economía a partir de valores humanos, y que no debería ser al revés. Necesitamos pensar junto a nuestros estudiantes, y animarlos a mirar la economía de otra manera.
Dicho esto, hablé de 3 + 1. El “1” es nuestro contexto cultural y político específico, que dará forma a nuestra percepción de las otras tres dimensiones. Esta es también la razón por la que es tan importante no buscar definiciones externas, sino construir nuestra propia comprensión contextual del mundo que nos rodea, siempre mirando al nivel global mientras actuamos y nos enfocamos en lo local. A esto lo llamamos GloCal, y es una clave para implementar la EDS.
En mi opinión, para aplicar este enfoque uno debe apropiarse de él, y la única manera de hacerlo, como en todo proceso educativo, es mirarlo a través de los propios “anteojos”, y entenderlo y adaptarlo según el propio contexto.
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