Damian Filut
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La metodología de Aprendizaje Basado en Lugar, Bosque Escuela y su relación con la Educación Ambiental

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Entrevista a Jerome Mangelinckx y Natalia Vizcarra Soberón, de la Asociación Civil peruana “Búho de Barro”, sobre la metodología de Aprendizaje Basado en Lugar y Bosque Escuela, y su relación con la Educación Ambiental.

P: Cuéntenos un poco sobre quiénes son ustedes.

R: Somos una Asociación Civil peruana llamada “Búho de Barro”. Somos la primera iniciativa de Bosque Escuela del Cusco y del Perú. Nos especializamos en el trabajo de colaboración a fin de consolidar proyectos educativos, ambientales y sociales bajo la metodología de los Bosque Escuela, y desde una perspectiva intercultural. Buscamos fomentar la implicación de diversos actores —llámense escuelas, comunidades, gobiernos locales y empresas privadas— a fin de crear sinergias positivas a través de experiencias divertidas en contacto con la naturaleza. El trabajo en redes, el intercambio de conocimientos y buenas prácticas, y la evaluación de impacto son esenciales para innovar sobre modelos y experiencias educativos y de integración social.

P: ¿Cuál es su visión educativa?

R: Nuestra propuesta de Bosque Escuela se lleva a cabo en un país con una gran diversidad, y por lo tanto buscamos responder a necesidades y demandas muy diversas en términos de currículo educativo nacional y de objetivos ambientales y sociales, para fomentar la salud física y el bienestar social y emocional de los niños, niñas y jóvenes del Perú. Búho de Barro privilegia el aprendizaje al aire libre para (re)descubrir la atracción y fascinación innata por la vida en todas sus manifestaciones, generando vivencias en contextos naturales que nos acercan a nuestras emociones y deseos más puros.

El contacto directo con la Naturaleza tiene un impacto positivo en el ser humano y en su relación con el mundo; crea valores y actitudes proambientales. La depredación de los ecosistemas y la biodiversidad, las olas de calor extremo, el aumento del nivel del mar, los derechos de los Pueblos Indígenas: todo está conectado. La conciencia del cambio climático es más efectiva y verdadera cuando nace de esta conexión directa con la Naturaleza, en contraste con los esfuerzos que hacemos hoy en día de asumir responsabilidad de manera impuesta y hasta traumática.

Creemos que mientras más temprano desarrollamos nuestros sentidos entrando en contacto con la Naturaleza, mejor entendemos el mundo y nos sentimos parte de él. Entender y respetar al mundo natural desde la temprana edad nos permitirá cuidarlo, valorarlo y amarlo.

P: ¿Conocen el concepto de aprendizaje basado en lugar? ¿Cómo lo perciben?

R: La educación basada en el lugar es un aprendizaje basado en proyectos, centrado en el alumno, que busca desarrollarse en contextos locales (sea en la naturaleza o en comunidades locales). Adopta una perspectiva intercultural (social, cultural, histórica, etc.), por lo que las propuestas educativas basadas en el lugar se construyen reconociendo la diversidad y están ancladas en el contexto social.

Los Bosque Escuela y la educación basada en el lugar tienen muchos puntos en común, y ofrecen un espacio idóneo para que los niños, niñas y jóvenes puedan vivir experiencias al aire libre en contacto con la naturaleza. Sin embargo, el gran reto consiste en ampliar el alcance de estas iniciativas. Hay mucha resistencia frente a la idea de aprender al aire libre, por lo que es esencial mitigar la percepción negativa de los padres que consideran que conllevan demasiados riesgos para sus hijos, o la preocupación de los educadores de que no lograrán adecuar las actividades al aire libre al currículo educativo nacional.

P: ¿Cómo llegaron al tema de Bosque Escuela?

R: El año 2019 marcó un cambio profundo en nuestras vidas. Nos mudamos con nuestra familia a vivir a Bournemouth, Reino Unido, y allí fuimos descubriendo y formándonos durante un año en la metodología de los Forest Schools. Al revisar toda la investigación y la trayectoria de espacios educativos con estas características en los últimos 30 años, encontramos muchos parecidos con nuestro instinto materno/paterno de estar siempre en contacto con la naturaleza y exponer a nuestros hijos a espacios naturales para su bienestar. Creemos que es lo mejor tanto para ellos como para cualquier ser humano. La necesidad de crianza y desarrollo en espacios naturales nos permite sentirnos libres y “en casa”. Acompañar de manera adecuada el momento en que los niños, niñas y jóvenes descubren con sus propios ojos el mundo vivo y natural es algo muy especial que debemos proteger y cuidar. Los niños, niñas y jóvenes tienen un potencial increíble que necesita ser acompañado correctamente para crear en ellos un vínculo especial con el lugar donde viven, con su familia, su comunidad y su país. Es un vínculo especial con el planeta Tierra, la casa de todos.

P: ¿Cómo lo definen o lo aplican de forma diferente al modelo del Reino Unido?

R: Aún estamos en una primera etapa piloto en Cusco, Perú. Aplicamos la metodología desde una perspectiva intercultural, conociendo cada vez más acerca de la cultura y cosmovisión andina peruana; con lo cual lo importante es recordar que la metodología debe ser flexible, y tener en cuenta que lo fundamental es el respeto a los niños, niñas y jóvenes y a esa curiosidad innata, estén donde estén. Es importante observar primero y conocer a los niños, niñas y jóvenes, que provienen de distintas realidades y tienen inquietudes muy diversas. Es necesario respetar los conocimientos que ya han adquirido y traen desde la casa, la escuela, su barrio, etc., y respetar sus intereses, lo que los anima y motiva. A partir de ahí, a través de las diversas herramientas del líder de los Forest School, podemos acompañar esa necesidad de descubrir el mundo que los rodea, y aprender tanto ellos de nosotros como nosotros de ellos. La manera en que un niño o niña descubre por primera vez un animal, un insecto o una flor nos ayuda a ver el mundo a través de sus ojos, y a valorar lo que a veces hemos olvidado. Es maravilloso cuando esa curiosidad nos sorprende.

P: ¿Cuáles son las ventajas y desventajas de esta metodología, según su opinión?

R: No creemos que haya desventajas, pero evidentemente cada ser humano es único y viene con su propia historia y realidad; así que es importante tomarse el tiempo necesario para conocer a los niños, niñas y jóvenes con los cuales uno trabaja, para ayudarlos si hay necesidad de vencer miedos y superar retos, para acompañarlos en las incertidumbres que se les presentan, para aprender con ellos y hacer comunidad con el grupo. Son muchísimas las ventajas, pero creemos que el vínculo emocional con el entorno natural, cultivado de forma regular, aporta una paz con uno mismo que es necesaria. Y, en la actualidad, los espacios naturales son cada vez más escasos. Estos espacios nos ayudan a crear respeto y vínculos con un grupo de seres humanos, y eso es invalorable.

P: ¿Esta metodología tiene bases o intenciones específicamente relacionadas con la ecología?

R: Los Bosque Escuela son una propuesta educativa que adopta el aire libre como ambiente de aprendizaje, y el interés propio del niño como motor principal. En ese sentido, las Forest Schools se basan en un respeto fundamental por los niños y jóvenes y por su capacidad para mantener la curiosidad por el mundo que los rodea, a fin de estimular el desarrollo de la confianza, la autoestima, la creatividad y la resiliencia a través de experiencias en la naturaleza. El contacto directo con la Naturaleza tiene un impacto positivo en el ser humano y en su relación con el mundo, y además crea valores y actitudes proambientales.

P: ¿Por qué el tema del “espacio verde” es tan importante, desde su punto de vista?

R: Como dice el periodista Richard Louv en su libro Los últimos niños del bosque, hoy en día los seres humanos tenemos un déficit de naturaleza. Las familias que viven en las ciudades no contemplan en sus rutinas la importancia del contacto con un entorno natural y los beneficios que esto trae. Los espacios verdes hoy en día se están convirtiendo en espacios artificiales, de plástico. Muchos padres prefieren que sus hijos no se ensucien la ropa o no tomen riesgos (como treparse a un árbol), y no entienden el potencial de descubrir, por ejemplo, las distintas texturas del barro, el lodo, el agua, la tierra. En Búho de Barro creemos en los múltiples beneficios de conectarse de manera regular con la vida que nos rodea, y en el valor de ver a la naturaleza no como paisaje o como algo esporádico, sino como una “terapia”: algo necesario y esencial para los seres humanos que viven rodeados de otros seres vivos.