Educación cyber y tecnológica en Israel, una realidad que continúa sorprendiendo
Imagínense entrar a un estadio cerrado, ambientado de manera futurística, con unas 50 mesas en el centro de la cancha con grupos de estudiantes trabajando. Quienes dirigen el evento son una serie de personajes disfrazados, con música de fondo y efectos de luces. Los estudiantes llegan con sus drones y los programan in situ para poder superar los diferentes retos. En dos salas próximas a la cancha, en paralelo, estudiantes de primaria programan robots para que superen obstáculos, y en una tercera sala estudiantes se encuentran haciendo ejercicios de matemática en computadoras, por grupos. A esta última sala ya no dejan entrar a más observadores, porque el nivel de concentración así lo requiere. Esta es la final de la competencia anual de Cyber, que va por su quinta edición en Israel. El año pasado participaron más de 300.000 estudiantes de unas 1.900 escuelas en el país, según datos publicados por el Ministerio de Educación israelí.
Yo no competía, pero la adrenalina de ver a los drones haciendo piruetas y sorteando obstáculos, o de ver a estudiantes de primaria programando un robot, es casi inexplicable. Mientras mi propia cara de asombro me delataba, a mi lado entró un padre con su hijo pequeño, con los ojos igual de desorbitados, y le explicó lo que estaba sucediendo. Por su vestimenta era obvio que eran religiosos tradicionalistas. Toda esta escena sería “normal” si en la cancha estuviéramos viendo la final del campeonato nacional de básquetbol.
¿Qué dos mensajes me quedan claros sobre la Educación en Cyber en Israel? En primer lugar, que Israel está invirtiendo en esta área de la educación, donde siempre hay empleo: según titulares de prensa, el sector tecnológico de Israel enfrenta una escasez de 15.000 trabajadores. “Es cada vez más claro que el crecimiento requerido no será posible si el suministro de trabajadores tecnológicos del país es inadecuado”, dijo Eugene Kandel, director de Start-Up Nation Central. “Las compañías tecnológicas están luchando para encontrar profesionales en tecnología, y muchos ya los encuentran en el exterior”, agregó. Este sector es también la base de los ingresos nacionales más importantes de Israel luego de un Exit (cuando una empresa es absorbida por una empresa más grande y fuerte), como ocurrió, por ejemplo, con la compra de Mobileye por parte de Intel hace dos años. “Israel se considera la Start-Up Nation, pero el sector de alta tecnología representa solo alrededor del 8% del empleo total. No obstante, este sector es de gran importancia para la economía, ya que representa una cuarta parte de los ingresos del impuesto a la renta de Israel, así como una parte importante del valor agregado de las exportaciones israelíes”, apunta Gilad Brand en su obra ¿Cuánto puede crecer la Start-Up Nation israelí?
Por otro lado, en Israel están cambiando las expectativas de la “Idishe Mame”. Si en el pasado todos deberíamos aspirar a ser abogados o doctores, en Israel el sueño está cambiando: los jóvenes quieren ser “hitechist” y hacer un Exit. Queda claro que no todos trabajarán en este sector, pero el cambio en el imaginario colectivo sobre las aspiraciones de los niños y jóvenes no debe ser menospreciado. Los nombres de los líderes de este sector no son tan conocidos como los de los jugadores de fútbol, pero al menos cambian las aspiraciones, y eso impactará a nuestra sociedad y economía en el largo plazo.
Todo esto se ve reflejado en una serie de programas que promocionan los estudios tecnológicos, de ingeniería o de ciencias de la computación desde temprana edad. Hay varios ejemplos que ilustran esta tendencia:
El pasado ministro de educación, Naftali Bennett, desarrolló un programa de estudios de matemática que aumenta los incentivos para que más estudiantes estudien matemática y mejoren sus resultados.
En primaria y secundaria se incorporaron a los planes de estudio programas que enseñan a los alumnos, a través de plataformas como CodeMonkey, programación básica, tanto para motivarlos como para que aprendan la lógica detrás de los lenguajes de programación.
El Dr. Ofer Rimon, Director General Adjunto y Director de Administración de Ciencia y Tecnología, viene desarrollando programas en los que los estudios de estas áreas son cada vez más variados y más subvencionados, con el objetivo de aumentar la cantidad de estudiantes en estas áreas.
La gran mayoría de las instituciones educativas en Israel cuentan con proyectores en las aulas, y programas de computadoras portátiles y/o tabletas. Varias escuelas tienen proveedores de contenidos digitales, y en algunos casos el ministerio los ofrece de forma gratuita.
En los niveles de educación media existen los centros ESHKOL PAIS para el estudio de ciencias en niveles avanzados, con instalaciones de alto nivel que van mucho más allá de los pequeños laboratorios escolares.
La competencia nacional de CYBER en las áreas de robótica, matemática y programación.
Al parecer, el Ministerio de Educación de Israel sí está observando de cerca lo que está pasando en otros sectores de la sociedad permeados por las nuevas tecnologías. Israel es consciente de que su recurso más importante es el capital humano, y de que la única forma de seguir desarrollando el país es invertir en la preparación de generaciones listas para un futuro incierto, en el que la tecnología juega un papel clave. Queda pendiente la pregunta de hasta qué punto toda esta inversión llega de manera equitativa a las diferentes zonas del país. De todas maneras, queda claro que el sector de hi-tech se convirtió en el pilar de la economía israelí. Por lo tanto, la inversión en esta área, desde los primeros niveles de la educación hasta el final de la educación obligatoria, es tan lógica como necesaria.